Saber cómo hacemos esto de “conectar de verdad” con nuestros pensamientos y sentimientos, y con nuestro mundo exterior, requiere de un aprendizaje: nadie nos enseña, ni la escuela ni nuestros padres, y sólo si ponemos el cuidado y la intención seremos capaces de dar el primer paso: asumir que tenemos que practicarlo.

A mi me gusta usar el ejercicio del ancla, te explico: imagina cuando rompe una gran tormenta en el puerto y los barcos echan el ancla, porque si no lo hacen serán arrastrados al mar. Por supuesto, dejar caer el áncora no hace que la tormenta se vaya, pues las anclas no pueden cambiar el clima, pero puede mantener la nave estable hasta que la tormenta pase a su debido tiempo.

Todos experimentamos «tormentas emocionales»: sentimientos que nos duelen volteando nuestro cuerpo y pensamientos que aparecen girando dentro de nuestra cabeza. Si somos arrastrados por esa tormenta, el primer paso es darnos cuenta, parar lo que estemos haciendo, y ‘soltar el ancla”; vamos a ver cómo se hace:

  • Atiende y Reconoce tus pensamientos y sentimientos. Acéptalos, son tuyos.
  • Conecta con tu cuerpo.
  • “Engánchate” a lo que estás haciendo.

Silenciosamente (comunicándote contigo) reconoce lo que está apareciendo en ti: impulsos, pensamientos, recuerdos, sensaciones… Observa lo que te sucede y prueba a poner palabras, diciéndote mentalmente «estoy teniendo una dificultad con…”,“tengo un sentimiento de tristeza» o ”mi mente está pre-ocupándose»… .

Mientras continúas reconociendo qué te dices a ti mismo conéctate con tu cuerpo físico. Es cuestión de verificar cuál es tu manera de sentir tu cuerpo; yo te sugiero varias alternativas:

  • Empuja lentamente los pies contra el piso; nota tu contacto con la realidad.
  • Estira lentamente los brazos o el cuello, encogiéndose de hombros.
  • Endereza lentamente la espalda y la columna vertebral; estés sentado o de pie.
  • Presiona lentamente las yemas de los dedos.
  • Respira lenta y profundo.

Es diferente a evitar o distraerte, esto es permanecer consciente de tus pensamientos y sentimientos. El objetivo es poder sentir control sobre tus acciones físicas, por eso ponemos el foco en lo que sí puedes manejar.

A medida que han pasado unos segundos o minutos, actívate haciendo algo, experimenta que actividad te permite fijar el ancla: puedes usar los cinco sentidos y primero mirar la habitación en la que estás, escucha algo, observa lo que puedes oler, saborear o sentir en la nariz…

O bien ponte música y baila, llama a alguien, pinta, asómate a la ventana, escribe…

Esto es anclarte en tu presente.

Esto es decidir aquí y ahora.

Practicalo: se entrena, y sólo te costará unos minutos, eso sí, tendrás que verificar tu manera de hacerlo.