Esto incluye por supuesto todas esas medidas de protección contra el COVID: Lavado frecuente de manos, distanciamiento social físico, quedarnos en casa, etc.

Hasta aquí ya hemos hablado de sentir que tenemos más control de nuestras acciones, así pues, ahora toca practicar el auto cuidado, el cuidado de aquellos con quienes vives (tu familia y comunidad), e incluso apoyar de manera realista a otras personas: llamadas, escribirnos, facilitar la compra, enviar mensajes positivos y fotos alegres…

¿Cuál es tu forma efectiva para pasar el tiempo? leer, ordenar, cocinar, coser, desordenar, pintar, hacer crucigramas, meditando, yoga, ejercicio físico… esto es contigo, eso si, prueba y experimenta nuevas maneras.

Ahora te animo a que, aceptando la situación social y sintiendo tu compromiso como parte de la comunidad, pienses cómo participar en el bienestar colectivo.

Respecto de ti, te sugiero que estés dispuesto a ser amable y comprensivo contigo, y a dejar espacio para sentimientos difíciles. Pasará, quizá el mejor legado sea escribirte, pero esto lo decides tú.

Respecto de los demás, se me ocurre además de respetar las precauciones, decir lo mucho que te abrazarías y reencontrarías con los tuyos, para al menos aflojar y atender la necesidad, y especialmente no coger el enfado o miedo de los demás, expresado en negativismo y crítica. No permitas que te contamine la basura emocional que los demás y sus egos no saben gestionar.

Pon el límite. Esto es cuidarte y cuidar.