Y si, es completamente natural que sintamos que nos perdamos en tales preocupaciones, pero no es útil ni de ayuda. De hecho, cuanto más nos centremos en pensar en el control, más indefensos o ansiosos nos sentiremos.

El miedo y la ansiedad son inevitables en una situación de crisis; son respuestas naturales ante realidades desafiantes insufladas de riesgo e incertidumbre. Es muy sencillo perdernos en preocuparnos y reflexionar sobre todo tipo de cosas que están fuera de nuestro control: qué podría suceder en el futuro y cómo el virus podría afectar, a ti a tu entorno.

Entonces, lo más beneficioso en cualquier tipo de crisis es atender a lo que está (o creemos) bajo nuestro control: no puedes controlar lo que sucede en el futuro, ni el COVID, ni la economía mundial, ni la forma del gobierno…. Y no puedes controlar de repente tus sentimientos eliminando todo ese miedo y ansiedad, lo que si puedes conocer es lo que haces, aquí y ahora.

Conoces, conectas, decides, y gestionas. Y eso importa.

Nuestros egos tienen la necesidad de controlar, y la realidad es que todos tenemos mucho más control sobre nuestro comportamiento que sobre nuestros pensamientos y sentimientos. Por lo tanto, te propongo que el objetivo sea darte cuenta de que decides sobre tu comportamiento, aquí y ahora, para responder de manera efectiva a esta crisis.

Creemos que controlar nos da seguridad, y la seguridad la podemos encontrar en otras creencias: en la serenidad, la confianza, en poder pedir ayuda, la mirada crítica, la fortaleza de la fragilidad…

Decides en qué crees, y cómo te lo cuentas, eso si…