Ante un sistema generador de desigualdades y opresiones desde REAS, Red de Redes, proponemos una transición hacia nuevos modelos en los que la equidad sea un elemento central en las relaciones entre personas, comunidades y pueblos, así como con el planeta. 

Una nueva carta de Principios más solidarios y feministas.

En 2022 aprobamos nuestra nueva Carta de Principios de la Economía Solidaria tras un proceso de más de dos años en los que se hizo una revisión en profundidad desde una perspectiva transformadora.

En ese sentido, queremos que estos principios estén a la altura de los cambios que demanda la ciudadanía en un momento en el que han saltado alarmas tan importantes como la climática, la situación global de las cadenas de cuidados, y la desigualdad y la pobreza de la que son víctimas especialmente las mujeres y las niñas. Es por eso que hemos querido dialogar con otros movimientos que trabajan por este cambio cultural, como el movimiento feminista o el ecologista para dar una respuesta conjunta a las urgencias y los retos ecosociales que se han convertido en una prioridad para la propia sostenibilidad de la vida.

Desde lo que llamamos activismo económico, queremos visibilizar y promover nuestra voluntad transformadora a partir de prácticas económicas que responden a nuestro compromiso con la Equidad, el Trabajo Digno, la Sostenibilidad Ecológica, la Cooperación, el Reparto Justo de la Riqueza y el Compromiso con el Entorno.

Para este 8M destacamos las siguientes propuestas:

  • Fomentar la equidad que implica garantizar el derecho de todas las personas a no estar sometidas a relaciones basadas en la dominación, sea cual sea su condición socioeconómica, de género, orientación e identidad sexual, edad, cultura, origen, creencias, lenguas, situación legal, capacidades… así como cualquier otra característica objeto de discriminación.
  • Reconocer la igualdad de oportunidades, condiciones y trato para garantizar el derecho de toda persona a vivir una buena vida desde los principios de universalidad y de singularidad, así como de sus intereses y necesidades vitales.
  • Reconocer los trabajos en plural, productivos y reproductivos, profesionales y voluntarios, remunerados y gratuitos. 
  • Fomentar el reparto de todos los trabajos (remunerados o no), la equiparación del valor social y económico del trabajo productivo y reproductivo, y la distribución equitativa de la renta como garantía de una buena vida
  • Promover una nueva organización social de los cuidados que garantice su provisión desde la responsabilidad compartida y el reparto de los trabajos en las esferas privada, comunitaria y pública.
  • Impulsar empresas horizontales, diversas y democráticas que impulsen la participación, el liderazgo cooperativo y el pensamiento crítico, poniendo atención en los procesos y en las relaciones, incorporando en la cultura organizacional trabajo digno, la salud emocional y la necesidad de dar y recibir cuidados.
  • Reconocer a la naturaleza como sujeto de derechos, es decir, colocar a los seres vivos y a la reproducción de la vida en el centro de todo proceso social y económico.
  • Afirmar que toda actividad humana es ecodependiente, por lo que se reconocen sus límites ambientales y se promueve el compromiso de convivencia positiva con el entorno natural y el mantenimiento de su riqueza en el presente y en el futuro.
  • Fomentar los procesos de cooperación que favorecen la corresponsabilidad, el trabajo colaborativo, los saberes compartidos y el aprendizaje mutuo; valores y prácticas necesarias para la construcción de organizaciones e iniciativas alternativas, así como para el desarrollo de un modelo socioeconómico solidario, igualitario y diverso.
  • Fortalecer y cuidar los vínculos y el trabajo en red entre las propias personas y entidades de la Economía Solidaria, así como las alianzas con otras redes con quienes construir un sujeto económico, social y político de carácter solidario, feminista, antirracista y decolonial.
  • Visibilizar y desarrollar prácticas ecofeministas en el territorio, además de contribuir a la construcción de comunidades no sexistas ni discriminatorias
  • Establecer entre las iniciativas de la Economía Solidaria y el entorno relaciones colaborativas, equitativas y respetuosas.

 ¡Por una Economía Solidaria y Feminista que pone la vida en el centro!

¡Por un activismo económico que pone la vida en el centro!

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